En Bilbao hay exposiciones que se visitan y otras que se atraviesan. Anónima pertenece a la segunda categoría. La muestra, que puede verse en Azkuna Zentroa – Alhóndiga Bilbao, es la revisión más amplia y significativa realizada hasta ahora sobre la obra de Txuspo Poyo. Y no es una frase promocional: es una invitación real a entrar en un universo que lleva décadas cuestionando cómo construimos memoria, identidad y relato colectivo. Desde los años noventa hasta hoy, el artista ha trabajado con una idea constante: mirar el pasado con herramientas del presente para entender mejor quiénes somos. El título, Anónima, alude a ese saber popular heredado, a lo que no siempre tiene firma pero sí peso cultural.


Un recorrido por la memoria, la ficción y el archivo
Comisariada por Álvaro de los Ángeles, la exposición traza un mapa coherente del pensamiento visual de Poyo. Aquí conviven proyectos como Cadáveres exquisitos, donde interviene obituarios de prensa para subrayar la singularidad de cada vida, o investigaciones como Izaro y Expediente: Túnel de la Engaña, donde el documento se convierte en materia artística. El archivo, lejos de ser algo estático, funciona como detonante. Vídeo, escultura, fotografía e instalación dialogan para cuestionar los límites entre realidad y ficción, ciencia y mitología, pasado y presente. Su trabajo anticipa debates que hoy atraviesan el arte contemporáneo global: la autoridad, los mecanismos de control, la construcción del relato histórico. Lo interesante no es solo lo que muestra, sino cómo lo muestra. Hay método, investigación y una voluntad constante de experimentar con formatos y lenguajes. Es arte que piensa, pero también emociona.
Unas líneas sobre el artista
Txuspo Poyo (Altsasu, 1963) es un artista multidisciplinar, licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco y formado en el International Studio and Curatorial Program de Nueva York y en el Center for Advanced Digital Applications de la Universidad de Nueva York. Desde los años noventa desarrolla una práctica artística basada en el montaje y la investigación de fenómenos culturales y generacionales. Su obra combina cine, animación, arquitectura y ciencia ficción, construyendo relatos visuales donde se cruzan la historia, la memoria y el imaginario colectivo. Ha explorado desde la reconstrucción de películas en soportes fílmicos hasta el uso de tecnologías lúdicas como la cámara Pixel visión, con el objetivo de analizar el comportamiento social, moral y de género en la cultura audiovisual occidental.

Actividades para vivir la exposición más allá de la sala
La propuesta no se queda en la contemplación. Durante los meses que dura la muestra se desarrollan visitas introductorias todos los jueves a las 18:30 y talleres para público escolar en fechas concretas de marzo y abril. Especial atención merece la conversación pública Residuo, oscilación, traslado, en la que el artista dialoga con Fernando Bayón y Jaime Cuenca en la Sala Bastida. Un encuentro para hacer filosofía en directo, sin explicaciones cerradas, abriendo espacio al pensamiento compartido. Entrada libre con inscripción previa hasta completar aforo. Además, la exposición contará con un catálogo en castellano y euskera que profundiza en los procesos y claves conceptuales de su trayectoria.
Una exposición gratuita que conecta con el Bilbao contemporáneo
En una ciudad que ha convertido la cultura en motor estratégico, Anónima refuerza la posición de Bilbao como espacio de reflexión contemporánea. No es una muestra para “entender todo a la primera”, sino para dejarse atravesar y salir con preguntas nuevas y eso, en 2026, es casi un lujo.
📍Donde: Azkuna Zentroa – Alhóndiga Bilbao
📍Cuando: Del 19 de febrero al 17 de mayo de 2026
📍Cuanto: Gratis
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