Hablar de Bilbao sin mencionar su ría es como hablar de pintxos sin pan. La Ría de Bilbao, también conocida como ría del Nervión o del Ibaizabal, es el gran eje natural que explica el pasado, el presente y, sobre todo, el futuro de la ciudad. Aquí confluyen los ríos Nervión e Ibaizabal y sus últimos afluentes antes de encontrarse con el mar Cantábrico, en pleno golfo de Bizkaia.

El lugar donde nació Bilbao
La ría atraviesa Bilbao de este a oeste, dividiendo la ciudad en dos orillas con personalidad propia. A la derecha quedan Deusto, Uribarri, el Casco Viejo y La Peña; a la izquierda, Zorroza y el Ensanche. Más allá de la ciudad, la ría se extiende unos 23 kilómetros hasta su desembocadura en el mar, entre Santurtzi, Getxo y Zierbena. No es casualidad que Bilbao naciera aquí. Este fue el punto donde la ría comenzaba a ser navegable y donde existía un paso natural para cruzarla. Los primeros indicios de población se remontan al año 1075, con comunidades de pescadores asentadas en torno a pequeñas iglesias en el entorno de Santurtzi. La ría era alimento, camino y frontera al mismo tiempo.
Industria, hierro y carácter
El gran salto llegó en el siglo XIX. El desarrollo de la minería en los montes de Miribilla y Triano impulsó la industria metalúrgica a lo largo de la ría. Hierro, astilleros, fábricas y muelles transformaron sus márgenes y convirtieron a Bilbao en uno de los motores económicos del norte. La ría fue trabajo duro, humo y crecimiento acelerado. También desigualdad y contaminación. Hasta mediados del siglo XX, las aguas recibían vertidos industriales y urbanos sin control. La ría perdió vida, olor y oxígeno. Pero, como Bilbao, supo reinventarse.
El gran cambio: de cloaca industrial a eje verde
Desde los años 80, los proyectos de saneamiento y regeneración marcaron un antes y un después. El plan integral de recuperación logró algo impensable décadas atrás: devolverle la vida al agua. En 2026, la tasa de oxigenación ronda ya el 60 %, permitiendo la presencia estable de peces, aves y una biodiversidad que sigue creciendo año tras año. La transformación no fue solo ambiental. Las antiguas zonas industriales dieron paso a paseos peatonales, parques, carriles bici y algunos de los edificios más icónicos de la ciudad. La ría dejó de ser la espalda de Bilbao para convertirse en su gran escaparate urbano y cultural.La ría hoy: ocio, cultura y futuro
Hoy la ría es paseo, deporte, turismo y escena cultural. Por sus orillas discurre buena parte de la vida diaria: gente corriendo al amanecer, terrazas al sol, tranvías cruzando puentes históricos y nuevos barrios como Zorrotzaurre, que miran al agua como símbolo de futuro. Desde 2006, cada 22 de junio se celebra el Itsadarra Eguna, el Día de la Ría, una fecha que recuerda la importancia de este espacio común y su recuperación colectiva. No es solo una conmemoración: es una declaración de intenciones.La ría ya no separa. Conecta. Une barrios, generaciones y maneras de vivir la ciudad. Y en 2026 sigue siendo el mejor resumen de Bilbao: pasado industrial, presente creativo y futuro con los pies en el agua y la mirada larga.



